Aprendí a tejer por insentivo de mi abuela, y aunque al principio no me llamó la atención, con el tiempo encontré más y más diseños que me gustaba hacer. Fue así como con el tiempo decidí darle una oportunidad a tomar pedidos, lo que luego se transformó en un trabajito para acompañarme mientras estudio.
El crochet es una técnica que requiere mucha paciencia, pero al mismo tiempo es relajante, y al ser algo que se trabaja punto por punto uno sabe que el producto final está hecho con mucho tiempo y dedicación. Es por este motivo que me encanta trabajar de esto, cada cliente feliz significa que mi esfuerzo valió la pena